La solución a los problemas del Tajo está en el Tajo.
El miércoles pasado acudí a una conferencia en el Círculo de Arte que impartía el académico Eduardo Sánchez Butragueño sobre el Tajo que fue río.
Eduardo tiene una capacidad de convocatoria tremenda. Cada vez que exhibe contenidos de su blog "Toledo Olvidado" para disertar sobre ellos necesita espacios verdaderamente grandes, capaces de albergar a varios centenares de personas.
Al llegar, me sorprendió ver que apenas habían preparado 20 ó 30 sillas junto al entarimado del local. Pensé que quizás se trataba de una reunión concertada entre un grupo de amistades o de una convocatoria improvisada y en "petit comité". Quizás, por eso, yo mismo me había enterado unas horas antes, lo cual explicaría que él no hubiera aprovechado la lista de distribución de la Plataforma de Toledo en Defensa del Tajo para darlo a conocer. Se supone que esa cita atraería la atención de las personas que estamos adheridas de un modo u otro a la Plataforma.
A pesar de que siguió llegando gente a lo largo la reunión, no debimos estar allí más de 25 personas. Quizás, una de las lecturas que se puede hacer es que a la ciudadanía de Toledo le interesa más el pasado de penurias que dejamos atrás, inmortalizadas en la fotografía histórica y que no podemos cambiar, que la pena de presente que sí nos da oportunidad de intervenir aunque sólo sea porque nos es contemporáneo. Dicho en castellano coloquial: El Tajo nos importa un bledo.