[Foto tomada de su Instagram]
La atleta toledana regresa a la competición apenas cinco meses después de ser madre, con podio incluido, nuevos retos en ruta y la ilusión intacta en una etapa vital que combina maternidad y alto rendimiento
Por las gradas de Elgoibar y el barro del circuito de Cáceres ha
vuelto a escucharse un nombre imprescindible del atletismo español y toledano.
Irene Sánchez-Escribano (Toledo, 1992) ha regresado a la competición tras
convertirse en madre de Candela, y lo ha hecho con la naturalidad de quien
entiende el deporte como una forma de vida. Apenas seis meses después del
parto, la fondista se ha vuelto a colocar un dorsal, con una sonrisa que mezcla
ambición deportiva y una nueva mirada vital.
"Faltan diez días para que se cumplan seis meses, así que
sí, prácticamente seis", explica con precisión de atleta. "Desde
Navidad empecé a encontrarme bastante bien entrenando y me apetecía ponerme un
dorsal". Su regreso no buscaba grandes resultados inmediatos. "No
quería ponerme en la línea de salida de un Campeonato de España con presión.
Solo quería volver a competir y ver cómo me encontraba".


