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Juan Sánchez Sánchez [Foto tomada de su Facebook] |
Mil nuevos vecinos para el casco histórico de Toledo
No voy a hacer un estudio demográfico sobre Toledo y
singularmente sobre su casco histórico. Basta con resaltar una evidencia: el
corazón de Toledo, el casco histórico situado en el interior del recinto
amurallado, ha perdido progresivamente población. El padrón municipal de 2017
recoge 10.400 vecinos, del total de 83.972 que tenía en ese año la ciudad.
Apenas un 12%. Los expertos dicen que además esa cifra no es real: que hay
personas empadronadas que no viven en el casco y hay otros que tienen vivienda
en el casco y están empadronados pero su residencia habitual es otra, en
cualquier otro barrio de Toledo o incluso fuera de nuestra ciudad. Los más
pesimistas llegan a decir que en nuestro casco apenas residimos ocho mil o
incluso menos vecinos.
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[Foto: atletismo toledano] |
No hace falta recordar por qué hemos llegado a esta
situación. Lo ha explicado recientemente Tomás Marín en su estudio “Población y
vivienda en el casco histórico”, uno de los magníficos trabajos que integran el
libro Casco Histórico de Toledo. Construir la convivencia (Editorial Toletum
revolutum, 2018), que recomiendo leer vivamente. Y también historiadores como
Fernando Martínez Gil y geógrafos como Antonio Zárate en numerosos trabajos
científicos. Aquellas oleadas de ciudadanos que vinieron a Toledo, en parte al
casco, cuando Toledo se convirtió en capitalidad regional, cesaron. Luego, la
inmigración extranjera que llegó a la ciudad y que en buena medida se asentó en
el casco por la disponibilidad de viviendas vacías y con menor costo de
alquiler. Ambas repoblaciones terminaron e incluso se fueron revirtiendo. Paralelamente, el lento pero continuado
exilio de toledanos a otros barrios o a localidades próximas buscando mejores
condiciones en las viviendas, precios más económicos, mejores servicios
públicos y comerciales y menores problemas a la hora de vivir. Y una desgracia
añadida: tenemos unas autoridades municipales que no dudan en expresar que la
gente no quiere vivir en el casco, por sus incomodidades. Presumen de casco, de
su maravilloso patrimonio histórico-artístico, programan espectáculos de luz y
sonido en sus monumentos, algunos eventos culturales…Pero vivir en el casco….
Predican con su propio ejemplo. En 2015 propuse, sin ningún éxito, que se iniciase
una campaña para atraer nuevos vecinos al casco, que se titulase algo así:
“Toledano, ¡ven a vivir al casco!”, poniendo en marcha, claro, determinados
beneficios para estimular el retorno al casco. Pero, con honrosas excepciones,
los miembros de la Corporación Municipal
viven extramuros, en los nuevos barrios y justifican el lento declive en las
dificultades urbanísticas y de todo tipo del casco histórico. Pero
continuamente se les llena la boca de que Toledo está lleno, más vivo y
precioso que nunca….Porque se está cumpliendo lo que diversos expertos
anunciaron hace décadas: Toledo se convierte en un parque temático.