18 de febrero de 2026

Irene Sánchez-Escribano: "Tengo en mente volver a unos JJOO" en La Trbuna de Toledo por Alberto L. Ramos

Irene Sánchez-Escribano Figueroa (C.A. Adidas), en el Cross Internacional de Elgoibar el 18/01/2026
[Foto tomada de su Instagram]

Alberto L. Ramos
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La atleta toledana regresa a la competición apenas cinco meses después de ser madre, con podio incluido, nuevos retos en ruta y la ilusión intacta en una etapa vital que combina maternidad y alto rendimiento

Por las gradas de Elgoibar y el barro del circuito de Cáceres ha vuelto a escucharse un nombre imprescindible del atletismo español y toledano. Irene Sánchez-Escribano (Toledo, 1992) ha regresado a la competición tras convertirse en madre de Candela, y lo ha hecho con la naturalidad de quien entiende el deporte como una forma de vida. Apenas seis meses después del parto, la fondista se ha vuelto a colocar un dorsal, con una sonrisa que mezcla ambición deportiva y una nueva mirada vital.

"Faltan diez días para que se cumplan seis meses, así que sí, prácticamente seis", explica con precisión de atleta. "Desde Navidad empecé a encontrarme bastante bien entrenando y me apetecía ponerme un dorsal". Su regreso no buscaba grandes resultados inmediatos. "No quería ponerme en la línea de salida de un Campeonato de España con presión. Solo quería volver a competir y ver cómo me encontraba".

La primera parada fue el histórico Cross de Elgoibar, donde las sensaciones quedaron condicionadas por una mala noche. "Tuve la mala suerte de cogerme un virus de tripa y estuve vomitando toda la noche. No fueron sensaciones reales de mi momento de forma". Aun así, el ambiente dejó huella. "El pueblo se vuelca en el cross y la competición. Es un ambiente muy especial y lo disfruté todo lo que pude, aunque el día no acompañaba", asegura.

La espina se la quitó en Cáceres, donde llegó su primer podio tras la maternidad. "Era una forma de medirme. Si estaba cerca de Andrea Romero, subcampeona de España de cross, me daba pistas de que no estaba en cero y de que había progresión". El resultado confirmó que el camino era el correcto. "El trabajo que hice incluso durante el embarazo está dando sus frutos. Poco a poco voy encontrando sensaciones y acumulando confianza", añade.

Lejos de parar por completo, Sánchez-Escribano adaptó su preparación desde el primer momento. "En cuanto supe que estaba embarazada, hablé con mi entrenador y bajamos las cargas. Metía unos 80 o 90 kilómetros semanales, cuando normalmente hago 120 o 125". A partir del sexto mes dejó de correr. "Me daban muchas contracciones y no me encontraba cómoda, así que pasé a elíptica y natación, que no me gusta mucho. Escuché mucho a mi cuerpo", indica la atleta toledana.

El asesoramiento profesional fue clave. "Me asesoré con especialistas en embarazo para evitar problemas de suelo pélvico o diástasis. Todo fue muy progresivo y natural". Incluso la fuerza la mantuvo hasta el final. "El día antes de ir al hospital estaba en el gimnasio".

El posparto no fue sencillo. "Las dos primeras semanas prácticamente no podía ni andar y me costó recuperarme". Sin embargo, la atleta retomó el ejercicio con prudencia. "A las cuatro o cinco semanas ya estaba en el gimnasio, y empecé a correr muy poco a poco". Solo hace dos semanas ha vuelto a entrenar al cien por cien. "Hasta entonces no había metido doble sesión ni nada de lo que hacía antes", concreta.

Una nueva vida, misma pasión.

Mentalmente, el proceso ha sido más amable de lo esperado: "Los primeros días fueron duros por el cambio hormonal y porque físicamente estaba mal, pero en cuanto me encontré mejor, he estado muy bien emocionalmente. Lo estoy disfrutando mucho".

La maternidad ha cambiado la logística, no la esencia del deporte. "Ahora tengo que organizarme con quién dejo a la niña, y mis ratos libres ya no son para mí, son para ella". El descanso es el mayor reto. "Antes dormía mucho, ahora lo intento, pero no puedo". Aun así, asegura que su rutina deportiva es similar. "Entrenaba dos horas por la mañana y, si doblaba, una por la tarde. Eso no ha cambiado tanto".

La mirada de Irene ya apunta a la ruta. "Quiero correr una media maratón en primavera, y probar el 10.000 en pista". El objetivo a medio plazo es ambicioso. "Ver si puedo estar en el Europeo de agosto en el 10.000 metros", confiesa la fondista, apuntando que "tengo en mente volver a unos Juegos Olímpicos".

Nueva casa, mismas raíces.

Sánchez-Escribano ha fijado su residencia en Huesca junto a su pareja. "Es una ciudad pequeña, muy acogedora. He encontrado un grupo de entrenamiento y me resulta fácil moverme con la niña. Tengo apoyo familiar y eso ayuda mucho". Su entrenador, Antonio Serrano, sigue marcando el plan desde la distancia.

Pero Toledo sigue siendo parte esencial de su identidad. "Siempre me sentiré toledana. Siempre he sentido apoyo de la gente de mi ciudad y nunca he dejado de decir que soy de allí". Un vínculo que mantiene intacto pese a la distancia.

Antes de despedirse, Irene lanza un mensaje a sus seguidores toledanos. "Muchas gracias por seguir viéndome a pesar de este año de transición. Espero daros muchas alegrías otra vez".

En el barro del cross y en las pistas que vendrán, Irene Sánchez-Escribano vuelve a ser la misma referente que inspiró a una generación de atletas en Toledo. Con una diferencia: ahora, en cada carrera, corre también para Candela.

LA TRIBUNA DE TOLEDO

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