5 de marzo de 2015

MEDIO AMBIENTE: [Toledo-Tajo] El Ebro inundado. Alejandro Cano responde a Ricardo Sánchez Candelas



Alejandro Cano responde a Ricardo Sánchez Candelas sobre su escrito de ayer:

"No puedo estar más en desacuerdo con algunas de las afirmaciones que sugiere Ricardo y que me permito retorcer para hacer algunas reflexiones que me parecen oportunas. Yendo por partes y sin ánimo de crispar erróneas interpretaciones:

SOLIDARIDAD

La palabra "solidaridad" aplicada a los trasvases de agua entre cuencas es una intencionada y perversa manipulación del leguaje por varios motivos:
Porque el sentido que se pretende dar es el equivalente a "generosidad". La generosidad es una virtud unidireccional que consiste en desprenderse de lo que uno tiene en favor del que más necesita; y, en este sentido, necesita quien menos tiene.
Partiendo de esas premisas y en consideración a la mentalidad decimonónica de que la Naturaleza repartía mal los recursos -razón por la que había dos Españas, la seca y la húmeda- se decidió que la cuenca del Tajo (supuestamente húmeda) tenía la obligación de ser solidaria y generosa con la del Segura (supuestamente seca y manifiestamente esquilmada). Sin embargo, como señala el Dr. de Economía Aplicada de la UNED Enrique San Martín en su tesis doctoral de 2011:


o en una de sus conferencias:

el Producto Interior Bruto (PIB) de las comarcas regadas por el Tajo era muchísimo menor que el de las comarcas a las que se destinaría el agua del Trasvase Tajo-Segura.
En atención a lo anterior no cabe hablar de solidaridad y generosidad porque estamos hablando de quitarle a quien poco tiene para darlo a  quien tiene más. Eso tiene mucho más que ver con la palabra "colonialismo", por cuanto los recursos de un territorio sirven al tesoro de otro.
Quien crea que no es correcto utilizar la palabra "colonialismo" por entender que se trata de utilizar los recursos de una parte del territorio en beneficio de la nación entera (síndrome del interés general - SIG), no tiene más que consultar las conclusiones de la tesis mencionada, según las cuales, tras el periodo de amortización del Trasvase Tajo-Segura de 50 años (año 2030), España seguirá arrastrando un agujero de casi 2.000 millones de euros que pagamos toda la ciudadanía española (especialmente la de la cuenca del Tajo) para beneficio privativo de los usuarios de ese trasvase.

MEZQUINDAD (A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES)

No me consuela que, habiendo supuestamente tanta agua en el Ebro (también la había supuestamente en el Tajo), se proyecten trasvases al Segura desde otras cuencas. Los motivos:
1.    Porque estaría cayendo en la misma mezquindad de aquellos que utilizan el sufrimiento de quienes padecen las inundaciones del Ebro para hacer valer su insaciable apetito por el agua y justificar así la necesidad de nuevas infraestructuras trasvasistas.
2.    Porque, precisamente por esa manifiesta mezquindad de los “aguadictos”, los actuales beneficiarios del Trasvase Tajo-Segura no van renunciar a las aguas impolutas de la cabecera del Tajo.
3.    Porque además justificarán seguir utilizando las del Tajo con el pretexto de aprovechar una infraestructura que ya está hecha y a la que hay que explotar al máximo para obtener también el máximo beneficio económico
4.    Porque, como se ha demostrado en estos 35 años de trasvases, la simple expectativa de conseguir más agua genera mayor demanda. De hecho, en el levante se está regando con aguas del Tajo el triple de hectáreas de las que inicialmente se había previsto, ponderando las previsiones iniciales de trasvase a las reales.
5.    Porque la nefasta experiencia que sufrimos en la cuenca del Tajo es suficiente razón para no querer que otra cuenca padezca similares efectos y aberraciones.

OPORTUNISMO VERSUS PEDAGOGÍA

Desgraciadamente, llevamos impreso en nuestro ADN –no sé si en el humano o sólo en el español- la codificación genética necesaria para identificar cualquier catástrofe y hacer de ella un instrumento de poder y dominación. En ese sentido, el ser humano y su estupidez han cambiado muy poco antropológicamente y, como ocurre en las religiones, se han acuñado ciertos dogmas incuestionables de los que debemos desprendernos con algo de pedagogía en lugar de seguir siendo víctimas y esclavos de irracionales impulsos por los que:
1.    Se asume con facilidad y en sentido absoluto que un río tiene mucha agua y es excedentario, cuando en realidad los ríos son consecuencia de la geomorfología del territorio y de sus características climáticas y estacionales. Por tanto decir que un río es excedentario o deficitario es tanto como decir que a una montaña le sobra o le falta altura. Los ríos llevan el agua que llevan, cuando lo llevan, donde lo llevan y como lo llevan.
2.    Afirmar que los trasvases entre cuencas permiten corregir los desequilibrios hídricos, supone concebir una Naturaleza contraria o amenazante a nuestra existencia, cuando en realidad nos debemos a ella y cada cuenca ha desarrollado especies biológicas endémicas según los patrones físicos, químicos y climáticos que les caracterizan. Los trasvases podrían modificar esos patrones y por tanto ver amenazada la biodiversidad de una u otra cuenca.
3.    Contrariamente a lo que se repite, no son los ríos los que se instalan en nuestras propiedades y nos inundan, sino nosotros quienes construimos en su patio. La vitalidad de nuestros ríos se manifiesta precisamente en sus crecidas y estiajes. Pretender domar la dinámica natural de los ríos a base de ponerles puertas, motas, dragados y demás obstáculos para robarles su espacio vital es tanto como exigir a los ríos que renuncien a su esencia y, en respuesta, conseguimos que de vez en cuando ellos hagan valer su derechos y bajen con las escrituras en la mano exigiendo el reconocimiento, respeto y aprecio que merecen.
4.    Según lo anterior, parece que nos empeñamos en defendernos de la Naturaleza, en lugar de convivir con ella y reconocer que todo cuanto somos y hemos aprendido procede de ella, a la que nuestra inteligencia colectiva ha observado, experimentado y simulado para nuestro bien y provecho. Con el pretexto de un imprescindible y creciente desarrollo económico –ilimitado e imposible- practicamos un endiosamiento tirano contra quien nos ha provisto y nos seguirá proveyendo de materia prima –limitada, pero renovable a escala humana- para nuestra subsistencia y pervivencia.
5.    Arriesgamos mucho al pretender ignorar los ciclos de crecida de los ríos pues, aunque los más violentos suelen ser también los menos frecuentes, no dudamos en esgrimir razones economicistas de corto plazo para obtener provecho y beneficio de las llanuras de inundación que, a la postre, acaban por ser un perjuicio, no sólo económico y patrimonial –que también- sino en vidas humanas.
Para terminar, quiero advertir de que nuestra incongruencia se está haciendo fuerte en la UE hasta tal punto de que la Directiva Marco del Agua (DMA) puede estar sufriendo una revisión, rebajando considerablemente las exigencias de sostenibilidad con las que devolveríamos a nuestros ríos la vida que nos conceden.

Lamento la extensión. Ojalá no sea en vano."

Saludos,

Alejandro Cano

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