10 de febrero de 2026
La vida del atleta octogenario Juan López por Carlos Martín-Fuertes
Recibido de Carlos Martín-Fuertes:
Carlos Martín-Fuertes. Toledo El caso, los resultados deportivos, las condiciones físicas del atleta toledano Juan López García, de 82 años recién cumplidos, está siendo conocido y divulgado en varios puntos del planeta. Ya varias cadenas de televisión y distintos medios audiovisuales y digitales se han interesado por su trayectoria deportiva y medios de comunicación. Incluso ha llegado al diario Washington Post en uno de sus últimos números, donde parece en un reportaje en un mirador del Valle con la estampa preciosa de Toledo.
Mucho de ello tiene que ver con un artículo publicado en una revista especializada americana hace unas semanas, donde se ha divulgado los resultados de unas pruebas de investigación realizadas en la Facultad de Ciencias del Deportes de CLM, en colaboración con la
Facultad de Salud de la Universidad Carlos III de Madrid, con la Universidad italiana de Pavía y la Facultad de Salud de Talavera de la Reina. Los resultados son excepcionales en una persona de más de 80 años en los que se refiere al consumo máximo de oxígeno, la eficiencia energética y el umbral anaeróbico.
Juan López nos dice al respecto “que estoy entrenando ahora menos que lo habitual por dos motivos. Uno por causas familiares relacionados con la dedicación a mi esposa y otra, que es una molestia que sufro en una pierna desde hace unas semanas y está rebelde, no se me van las molestias,” Juan nos recuerda que ostenta el récord mundial para mayores de 80 años en los 50 km ruta con un tiempo de 4 h 47 m 39 s. También, el récord de Europa de maratón con 3 h 39 m 10 s conseguido en Bucarest y con 75 años también fue plusmarquista nacional de 10 km en ruta con 42 m 32 s.
“Precisamente ahora, el 15 de febrero, en Ibiza, se disputa el Campeonato de España de 10 km en Ruta y me gustaría proclamarme campeón. Por otro lado, estoy muy contento de poder hacer lo que hago, voy cumpliendo años y aún puedo realizar ciertas actividades y logros, poder mantener un equilibrio general de mi cuerpo y mente. Sería injusto no acordarme de dos personas a las que les debo gran parte de mis éxitos.
A mi entrenador y animador Ricardo Ortega Sánchez-Pinilla, quien me lleva muy bien, dosificándome en el esfuerzo y sabiendo hasta dónde puedo llegar. Y agradezco también el trato que recibo de mi fisioterapeuta y amiga ya a estas alturas Lola Magán. Siempre dispuesta a ayudarme y a darme algún alivio físico cuando lo preciso con sus “manos blancas”.